

Coordinadora del Año SEPAR 2026-2027
Dra. Patricia Sobradillo Ecenarro
Respirar es un acto tan natural que apenas pensamos en él… hasta que empieza a costar. Sin embargo, millones de personas en España conviven con enfermedades respiratorias que dificultan su día a día y que, en muchos casos, permanecen sin diagnosticar durante años.
El asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y las bronquiectasias son tres de las principales enfermedades de la vía aérea. Aunque son diferentes entre sí, comparten un mismo impacto: pueden provocar dificultad para respirar, tos persistente, sensación de ahogo, limitación para realizar actividades cotidianas y un importante deterioro de la calidad de vida si no se detectan y tratan de forma adecuada.
El Año SEPAR de la Vía Aérea nace con el compromiso de aumentar el conocimiento sobre estas enfermedades, promover hábitos de vida saludables, impulsar la detección precoz y acercar a la ciudadanía información rigurosa y de calidad. Porque respirar bien no debería ser un privilegio, sino una realidad para todos.
El asma afecta aproximadamente al 5 % de la población adulta y a cerca del 10 % de los niños en España. Es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias que puede aparecer a cualquier edad y cuyos síntomas —tos, sibilancias, opresión en el pecho y dificultad para respirar— suelen manifestarse en forma de crisis o empeorar con el ejercicio, las alergias, las infecciones o determinados factores ambientales. Con un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado, la mayoría de las personas con asma puede llevar una vida completamente normal.
La EPOC constituye uno de los principales problemas de salud pública. Se estima que afecta a cerca del 12 % de la población entre 40 y 80 años, aunque alrededor de tres de cada cuatro personas que la padecen desconocen que tienen la enfermedad. La EPOC se asocia principalmente al tabaquismo, aunque también puede aparecer por la exposición a otros contaminantes ambientales y laborales. La tos crónica, la expectoración y, sobre todo, la falta de aire al realizar esfuerzos que antes resultaban sencillos son algunos de sus síntomas más característicos. Detectarla a tiempo permite ralentizar su progresión y mejorar significativamente la calidad de vida.
Las bronquiectasias, por su parte, son una enfermedad respiratoria crónica menos conocida, pero cada vez más frecuente gracias a la mejora de las técnicas diagnósticas. Se producen cuando los bronquios se dilatan de forma permanente, favoreciendo la acumulación de secreciones y las infecciones respiratorias repetidas. La tos persistente, la producción abundante de esputo y las infecciones recurrentes son algunos de los signos que deben hacer sospechar su presencia. Un seguimiento especializado y un tratamiento individualizado permiten controlar la enfermedad y reducir las exacerbaciones.
A pesar de su elevada prevalencia, muchas personas siguen normalizando síntomas como cansarse al subir escaleras, tener tos durante meses o quedarse sin aire al caminar deprisa. Sin embargo, respirar con dificultad no es normal. Escuchar a nuestro cuerpo y consultar con un profesional sanitario ante estos síntomas puede marcar la diferencia entre convivir con una enfermedad sin saberlo o recibir un diagnóstico precoz que permita mejorar la salud y la calidad de vida.
