Infecciones respiratorias

Año SEPAR 2018/19 DE LAS INFECCIONES RESPIRATORIAS

Coordinadora del Año
Dra. Rosario Menéndez

Las infecciones respiratorias, aún en nuestras fechas, continúan siendo la causa de mayor mortalidad de origen infeccioso a nivel mundial, tanto en la población infantil como en la adulta. Ello es debido a varias razones: en primer lugar la incidencia de infecciones respiratorias es muy alta entre la población general y además, en el caso de la población adulta, el incremento en la esperanza de vida y la mayor supervivencia de pacientes con enfermedades crónicas y/o con inmunodeficiencias hace prever que la población susceptible continúe en aumento en los próximos años. Esta circunstancia hace concurrir el hecho de que, a pesar de disponer de un mejor arsenal terapéutico, de un mayor número de consensos para la actuación, diagnóstico y tratamiento, en valor absoluto, la mortalidad sea elevada. No menos preocupante es la comorbilidad, complicaciones, pérdida de calidad de vida, etc. que provoca en población infantil y adulta.

Entre las infecciones más frecuentes y con mayor impacto en la población por morbimortalidad están las neumonías y la tuberculosis. En las neumonías cabe destacar varios aspectos clave: la aparición de microorganismos multiresistentes, la disponibilidad de nuevas técnicas microbiológicos de rápida detección de microorganismos y la disponibilidad de una nueva vacuna de mayor capacidad inmunógena. La neumonía tiene también su mayor incidencia en la población infantil, en menores de cinco años, donde la vacunación tiene evidentes beneficios y en toda la población cabe señalar que los pacientes en mayor riesgo son los que sufren patologías respiratorias crónicas, inmunodeficiencias, tratamientos con inmunosupresores o quimioterapia, así como otras enfermedades frecuentes como la diabetes mellitus y las cardiopatías. Curiosamente, la percepción entre nuestros propios profesionales y, fundamentalmente, en la opinión pública, no coloca adecuadamente esta enfermedad entre las prioritarias en el ámbito de la salud.

La tuberculosis pulmonar, que según señala el Libro Blanco de Respiratorio de la European Respiratory Society, alcanza unos 400.000 nuevos casos anuales y ha propiciado campañas tan emblemáticas como la promovida por las OMS llamada STOP-TB que pone en primera línea de acción esta enfermedad. La opinión pública sí conoce y es sensible frente a esta enfermedad si bien falta por mejorar el “retraso diagnóstico” y la importancia del adecuado control y adherencia en el esquema terapéutico. El problema de la tuberculosis en la actualidad radica además, desde el punto de vista profesional, en la aparición de multiresistencias que conllevan dificultades en el tratamiento por una menor disponibilidad de fármacos, por la dificultad de acceder a los nuevos esquemas  terapéuticos y por la mayor duración con sus consiguientes efectos adversos.

Hasta hace escasos años, las bronquiectasias eran consideradas como una enfermedad desconocida o huérfana tanto por ser considerada de prevalencia baja como por la escasa investigación específica desarrollada. Lo que conocemos en la actualidad es que el círculo vicioso infección-inflamación es real y que determina la progresión de la enfermedad y el mal pronóstico. Entre los microorganismos más implicados y preocupantes está la infección crónica por Pseudomonas aeruginosa y se conoce que esta enfermedad es un “nicho ideal” para microorganismos cada vez mas resistentes y difíciles de tratar.

En todo este esquema de microorganismo y huésped, el papel del microbioma debe estar desempeñando un rol clave y cada acción con antibióticos parece modificarlo. La investigación en este campo está empezando aún.

Aproximadamente una de cada cuatro consultas de la población infantil en Atención Primaria está relacionada con síntomas respiratorios. Durante el primer año de vida las infecciones del tracto inferior y la bronquiolitis son las más prevalentes y no hay un programa efectivo de vacunación frente al VRS (virus respiratorio sincitial) que es el agente causal más frecuente de bronquiolitis. El aumento de supervivencia en niños prematuros y en enfermedades que anteriormente causaban una muerte temprana hace que exista una mayor población susceptible de infecciones respiratorias. La casi generalizada asistencia a guarderías desde muy corta edad también es causa de una mayor exposición y recirculación de patógenos respiratorios. La NAC (neumonía adquirida en comunidad) en la infancia es la infección más seria y grave; de hecho, la mortalidad es mayor en los extremos de la vida y en niños menores de 5 años. El cuidado de muchos niños por sus abuelos hace que convivan más estas poblaciones susceptibles. La vacunación reduce de forma drástica la posibilidad de las infecciones respiratorias. La tuberculosis infantil posiblemente este relegada en cuanto a su conocimiento al quedar incluida en los datos de la población global. Los cambios demográficos y movimientos de población hacen importante redirigir la atención a esta población vulnerable.

De esta forma, está plenamente justificada la iniciativa Año SEPAR 2018/2019 de las Infecciones Respiratorias que, enmarcada en el Área TIR (Tuberculosis e Infecciones Respiratorias) comprende sus tres grandes bloques que son: la neumonía, la tuberculosis y las bronquiectasias; y los tres Programas de Investigación Integrados, que podrán implementar acciones dirigidas a los propios profesionales y a la población en general con objeto de aumentar la concienciación, mejorar la calidad asistencial y aumentar hábitos de salud.

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